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Fue una de las primeras maestras que inició el Bachillerato por Radio,  también fue la primera directora de grupo del grado noveno compuesto por 38 estudiantes, entregando dicho grado como la primera promoción de la básica, además dictaba clases de matemáticas de sexto a noveno. En su experiencia laboral tuvo un receso de dos años y medio,  reingresando a nuestra institución el 3 de agosto de 1982. A su regreso recargada de energías trajo a sus estudiantes nuevas expectativas, su gusto por la danza y la música la inspiraron a enseñar a las estudiantes a bailar la polka, formó la tuna de la institución.  Su espíritu altruista le permitió iniciar y  dirigir la banda de Paz Madre Laura  en compañía del profesor Jaime Deluque. Tenía grandes destrezas en las artes de la pintura y los bordados en diferentes técnicas, las cuales se las enseñaba a sus estudiantes; aprendieron a hacer pinturas en vidrio, dechados, manteles,  centros de mesa, delantales, jardineras y otros utensilios.

Siempre se distinguió por ser muy estudiosa y en el año de 1991 recibió el título de Licenciada en Básica Primaria, a través de la Universidad Pontificia Javeriana, en ese mismo año con motivo del cincuentenario participó en el concurso para elegir el himno de la Institución, saliendo ganadora por su inspiración en la que desplegó su máxima expresión poética, quedando establecido como himno de la Institución Educativa Internado Indígena San José. Participó en diferentes actividades cuyo fin era la consecución de recursos para el mejoramiento y ornato de la institución.

Fueron 43 años de entrega, de servicio. Una maestra comprometida con su Institución, con su deber,  con sus estudiantes. Durante muchos años fue activista de ASODEGUA, por la defensa de los derechos de los maestros, en repetidas ocasiones defendió los derechos de las estudiantes y la permanencia de las hermanas Lauritas en la dirección de nuestra institución.

Participó en el programa CONGENIA, en el que perseveró y  aprendió a defenderse en el uso de las TICS. Dos años consecutivos viajó a Barranquilla con un grupo de estudiantes a participar en  Supérate con el  Saber en el área de Matemáticas.

Su espíritu misionero y su gran devoción, la motivaron a celebrar los actos de Canonización y Beatificación de  Santa Laura Montoya. Fue una maestra incansable, perseverante, dinámica, creativa, innovadora y muy responsable en el cumplimiento de su deber.

Mujer, Devota, Maestra, Compañera, amiga,  madre abnegada, hermana, abuela, amante de sus hijos, nietos y sobrinos. Chela cariñosamente la llamábamos. Su ausencia deja un gran vacío en el seno de su familia y en su institución donde con amor la recordaremos porque fue una maestra ejemplar. Trataremos de seguir su ejemplo, porque su legado servirá para las presentes y futuras generaciones

 Hoy sólo nos queda agradecer a Dios por su vida, por haberla tenido como parte de nuestra familia Joseísta, por su contribución en la formación de tantas promociones de estudiantes, por su participación y dinamismo en la consecución de una sociedad mejor; siendo miembro activo de la Junta Organizadora del Festival de La Cultura Wayuu, el Club de Leones, tomar parte en la consecución del Coliseo San José y por ser siempre defensora de su Internado. A sus hijos, su familia, manténganse siempre unidos en la fe y el amor, recordémosla con cariño y guardemos en nuestra memoria y en nuestros corazones los buenos momentos que compartimos con ella y debemos agradecer a Dios por todo lo que nos dio.

CHELA. Descansa en la Paz del Señor.

 

Escrito por: RAISA CAMPO POLANCO, MARTHA PUERTO MEJIA (Docentes I.E.)